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martes, 1 de diciembre de 2009

Crónica de un asesino que no asesinó a nadie




Pongo en antecedente de los hechos: una niña de 3 años llamada Aitana, murió el pasado 26 de noviembre. Según los médicos, la niña había sufrido violaciones y había sido quemada. Sin prueba alguna,
salvo la declaración de los médicos, la Policía Judicial de la Guardia Civil de Playa de las Américas, detuvo a la pareja de la madre de la niña. Desde ahí se sucedió el patinazo generalizado
de los periódicos y de la opinión pública. El periódico ABC, comentaba en su portada del sábado lo siguiente: "La mirada del asesino de una niña de tres años". Con este titular, ignora la presunción de inocencia y acude al sensacionalismo para captar el morbo del lector. El común de los periódicos se expresa en estos términos, como podemos ver en las portadas de jueves y viernes de La Provincia-Diario de Las Palmas, como siempre, acudiendo a su sensacionalismo de prensa amarillista.

¿Dónde queda la ética periodística? ¿Dónde queda el buen empleo de la profesión de médico? ¿Dónde queda la presunción de inocencia de la Justicia? Todo queda en nada. De todas formas, ante unos hechos tan denunciables y horripilantes como éstos, la opinión pública no se dio cuenta de la gravedad de lo que estaba sucediendo.

Posteriormente, se demostró que el muchacho era inocente y que los médicos habían mentido. Resulta que la niña se cayó de un columpio y no trataron con importancia la caída. Dicho accidente le provocó un derrame cerebral que le produjo la muerte. Las supuestas quemaduras, eran psoriasis. Con este descubrimiento, todo se venía abajo: la alarma social de una población espantada, la detención y acoso por parte de la Guardia Civil, el ensañamiento público de la prensa. Todo quedaba en insinuaciones y en capítulos de novela, propios de Agatha Christie.

¿Quién tuvo la culpa de este espectacular bochorno? En primer lugar los médicos que atendieron el caso. Mercenarios con bata, subvencionados y con buenos sueldos, que tienen en su mano la salud de los seres humanos. Obviamente, no es cuestión de englobar a todo el estamento médico, porque no sería justo, pero en este caso responden a la anterior descripción a la perfección. Por no reconocer un error, culparon a un joven inocente de algo terrible, cargándose toda la ética que debe llevar consigo el ejercicio de su profesión. Y sin salir a la palestra, la Consejera de Sanidad Mercedes Roldós, que ni siquiera se ha puesto a elaborar una investigación. Por principios y por dignidad, debería dimitir. El bochorno que ha supuesto este caso, tiene que hacer que rueden las cabezas de los responsables.

En segundo lugar, encontramos al estamento jurídico. Sin abrir una investigación, detuvieron al joven Diego. El juez, a la vista de los informes médicos únicamente, prorrogó el arresto de Diego. Además, la exposición pública, a cara descubierta, del detenido ante las cámaras, era poco menos que un linchamiento público. Los insultos de los vecinos de Arona, ante la sospecha de las infundadas acusaciones de hechos tan deleznables, por parte del falso acusado, es responsabilidad del mal ejercicio de su profesión, por parte de las fuerzas de represión.

En tercer lugar, los periodistas. En las imágenes, podemos ver la sensacionalista y pretenciosa portada del diario español ABC y las informaciones en portada, de jueves y viernes del periódico La Provincia. Se han saltado todos los códigos deontológicos de la profesión que ejercen. Desde luego, un periodista no puede reproducir tan escrupulosamente las fuentes oficiales, ni en este caso ni en ninguno. Las fuentes oficiales pueden estar interesadas o no ser correctas, como es el caso. A través de la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa Española) y la Asociación de la Prensa Tinerfeña, han pedido disculpas; pero no es suficiente. Es una disculpa hipócrita y poco sentida, pues esta vez no han podido arreglarlo, empecinándose en sus tesis. La prensa que nos llega, tanto a Canarias, como al Estado Español, está intoxicada por el negocio de la empresa, el sensacionalismo y la ambición de hablar más alto que el otro. Una buena forma de protestar contra estos mercaderes de la información, es no comprar ninguno de los periódicos que representan: ninguno de los Mass Media, ni españoles ni "canarios" (entre comillas por razones endófobas obvias), da un paso adelante y se desmarca de esta mercadería barata, que está enterrando la dignidad de la profesión.

El cuadro que nos queda, es al joven con problemas psiquiátricos graves. "Está destrozado, no puede dormir, vomita y tiembla. Necesita tratamiento psiquiátrico y su estado cada vez es más preocupante", dice el abogado de Diego. Estos daños son irreparables. No hay indemnización que pueda recibir, que arregle la imagen dañada, ya para siempre, de este joven. A más de uno se le debería caer la cara de vergüenza y si existe un mínimo de dignidad, ahora debería empezar un juicio paralelo: contra los médicos, mezquinos, crueles y mentirosos que elaboraron un informe erróneo, contra los responsables del Poder Judicial y la Policía, que no abrió una investigación adecuada, para luego si procedía, detener al joven y contra los periodistas, responsables de malas informaciones que alentaron a generar violencia en la opinión pública. Sabemos que nada de esto va a suceder: apuesto a que todo se va a tapar, como el que esconde la basura debajo de la cama. Una cama que ya está rebosante de basura.

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2 comentarios:

pecado dijo...

totalmente deacuerdo con lo dicho pero se te olvido el Canarias 7 que lo publico en portada a lo grande estos tambien son amarillentos cual vomito.

R. V. dijo...

Sí desde luego. Bueno, quería mostrar sólo algunos medios y que ello sirviera como visión general.