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viernes, 7 de diciembre de 2007

El señor X en Navidad

Llegan las navidades. ¡Qué felicidad! Todo rebosa felicidad, alegría, la gente es más amable, las calles se engalanan de luces, ¡qué bonito! Sin embargo no todo es tan bonito ni tan alegre, esta época esconde muchas desgracias humanas.

Para empezar, ¿por qué la gente está más feliz y generosa?, para nada, al contrario es una fachada, la gente está estresada, corriendo para conseguir el mejor regalo, viendo como conseguir más dinero para gastar aunque vayan a estar endeudados todo el resto del año, las calles y los accesos a centros comerciales están plagados de coches conducidos por insolidarios con prisa... eso es la navidad. La navidad es ese individuo hipócrita (que de aquí en adelante llamaremos señor X y que ustedes encontrarán claramente reconocible, que conste que elijo un hombre simplemente porque responde más a los patrones culturales generales, de todas formas también entrará en escena la señora X), que toca la pita hasta reventarla en la cola de acceso al centro comercial y te dice "hijo de puta muévete ya que se está moviendo", luego está dentro del recinto empujando a todos, reprendiendo a su hijo y se encuentra con alguien conocido, al que le recibe con una sonrisa falsa y le dice "son unas fechas entrañables y hay que aprovecharlas ja ja. Felices fiestas y próspero año nuevo", mientras en el fondo piensa "cabrón, este si que tiene perras y seguro que se va a gastar un dineral en regalos para sus hijos y su mujer" y eso le impulsa a gastar más.

Por otra parte está la escusa de que es por los niños. Está claro que si hay una cosa que me parece que hace que la navidad valga un poco la pena es la sonrisa de un niño y eso no tiene precio. Si además el niño es un niño necesitado y se consigue una ilusión de éste que le evade de su dura realidad durante el año, eso es un logro impensable. Pero ¿por qué en navidad? Durante todo un año, no nos preocupan esos locos bajitos y en navidad pretendemos que sea feliz con un regalo material. El hijo del señor X será un niño malcriado que le dirá "puta" a la madre como una de sus primeras palabras y el padre se reirá con la ocurrencia. La hija será una niña presumida y repelente y que la señora X considera superior al resto de las nenas. Serán unos niños sobreprotegidos que siempre tienen la razón a pesar de ser unos cafres. Estas criaturas, a pesar de esto, no tendrán una atención adecuada de su padres, ni un cariño diario. Sólo parece que les hacen felices tener la Play Station 3, la Wii, los action man, las barbies o lo que quiera que sea lo que pidan los niños de hoy. Y estos niños harán una lista inmensa de regalos que rondarán sumas astronómicas de dinero que la señora y el señor X no tardarán en satisfascer, aunque sea endeudándose hasta las cejas.

Luego están los regalos entre la señora y el señor X. Parece que su pareja no va muy bien, ella tiene un joven en su trabajo que le gusta mucho y a él sólo le hace falta una copa y sus amigos delante para babearle a la primera. Sin embargo, la solución parece que es regalarse joyas, ropa cara, aparatos electrónicos de última generación, etc, con esto el día 25 de diciembre o el día 7 de enero, la señora y el señor X se querrán más. Ya sólo le faltará aguantar hasta el día 14 de febrero, próxima fecha en la que se regalarán de una manera salvaje, claro que entre medio en los carnavales tienen el peligro latente de una infidelidad, pero bueno, faltará menos para que otro presente suntuoso les vuelvan a recordar su amor. ¡Qué bonito es el amor!

Podríamos hablar entonces de los regalos a la familia ampliada. El señor X piensa de su suegra que es cerda vieja inútil, a costa de quien habla con los amigos como el anticristo, sin embargo en navidad le regalará a su suegra que quiere tanto, que es como su segunda madre, poniéndole desde que tenga ocasión, en el peor asilo. Lo mismo podríamos decir de la señora X, que piensa que a su suegra nunca le cayó bien, que siempre le puso impedimentos desde novios, que le deja en ridículo cocinando mejor que ella y que mimó demasiado a su hijo la repelente vieja posesiva. No obstante en navidad, ¡qué bonito coño! el regalo a su suegra que tanto le ha enseñado. He hablado de las suegras, pero también pude hablar del cuñado pesado, de la hermana que siempre pensó que era más bonita que ella, del ahijado que lo tiene todo "mira tú, le regaló un cochazo en su cumpleaños el chiquillo malcriado", etc.

El bolsillo del señor X está sangrando con todo esto. ¡No contamos con las cenas y comidas de las fechas importantes! Bueno, hay que decir que el hecho de que la cena sea especial me parece buena, nunca sobra una comida especial. Sin embargo la señora y el señor X compran comida cara, de la mejor, en cantidades industriales "más vale que sobre, que no falte". 24, 25, 31 de diciembre, 1 y 6 de enero todos los días comidas distintas y caras. Porque es una bajeza que se aproveche lo del 24 para el 25 y lo del 31 para el día 1, no, platos distintos.

El saldo que queda es un estrés prematuro, un endeudamiento crónico, unos niños malcriados y consentidos y una hipocresia que también se convierte en crónica. No es un retrato sólo de navidad, es un retrato social. Es la sociedad que nos ha tocado vivir, una sociedad apresurada, que vive al día, que no saborea las pequeñas cosas, que vive con prisa. Agradezco comentarios al respecto, seguro que todos conocemos a la señora y el señor X, nuestra sociedad está plagada de ellos.

2 comentarios:

CMB dijo...

Me suena la imagen del señor y la señora X, pero no me atrevería a ponerle cara. Quizá porque realmente no existan. Yo creo que es una especie de estereotipo que está en el imaginario colectivo, pero no creo que la realidad sea así. Hemos juntado lo peor de cada casa para crear ese estereotipo totalmente censurable y criticable. Porque criticar la realidad es mucho más dificil que criticar un estereotipo. Porque la realidad siempre es mucho más compleja.

Que filosófico...

Raúl Vega dijo...

Bueno, claramente es un estereotipo exagerado intencianamente, pero te aseguro que está basado en la realidad. No quiero con todo esto parecer que censuro lo que hacen los demas, en plan "Salsa Rosa", sólo pongo encima de la mesa muchos de los comportamientos habituales de esta sociedad. Releyendo el artículo creo que hierro calificando tanto las actitudes, quizá con más neutralidad y más ironía el artículo tendría una entereza argumentativa mayor. De todas formas todos somos subjetivos y yo escribo lo que siento, ni más ni menos.