
Este pasado sábado, como muchos sabrán, se ha disputado el
derby canario entre los dos colosos del fútbol en Canarias: U.D. Las Palmas-C.D.
Tenerife. Este acontecimiento es el que más personas puede
congregrar hoy por hoy en Canarias, por ejemplo, este fin de semana el Gran Canaria presentó una entrada de más de 26.000 espectadores. Por televisión en esta ocasión los aficionados que no acudieron al estadio, se tuvieron que conformar en su gran mayoría con escucharlo por la radio, pues fue televisado por la cadena de pago Canal +, en una
vergonzosa decisión que a quien único perjudica es a las canarias y canarios que querían sentarse a ver el espectáculo y fueron privados de ello por el mercadeo televisivo de turno.
El odio entre aficiones (aficiones ultras claro está) es bestial. Parece que ser de la U.D. implica odiar al
Tenerife y por ende a todo lo de
Tenerife y al contrario resulta igual. Ahora sí, que no se te ocurra discriminar a un equipo español o a los españoles en general, porque eres un racista, si lo haces, sin embargo con los chicharreros o los
canariones, eres guay, estos son tácticas
colonialistas. Pongo por ejemplo, si tú animas al
Villarreal en la Copa de Europa porque es un equipo español, estás socialmente bien visto, si animas a la U.D. siendo de
Tenerife o al
Tenerife siendo de Gran Canaria, en la Liga Española, eres como una especie de enemigo del equipo de tu isla. Pues yo, lectoras y lectores, como habitante de Gran Canaria y seguidor de la U.D. Las Palmas, confieso mi apoyo al C.D.
Tenerife en todos los partidos salvo cuando jueguen contra los amarillos, y los equipos españoles en Europa y sus selecciones por ende, me importan un pito. Sí, socialmente no soy correcto, ¿verdad?
Más allá de los signos políticos que tenga cada una de las hinchadas ultras, ese odio que fomentan, a mí, como a muchos canarios nos crea desasosiego: miles de familias tienen padre
canarión y madre tinerfeña o viceversa o tiene un tío allá o simplemente amigos. Es que nos separa tan poco y quieren hacer que nos separe tanto... aunque las aguas que separan las dos islas sean aguas internacionales, que es una vergüenza, pero esa es otra brega. Dentro de toda sociedad existen ignorantes, deshechos, pero el problema es que tengan el favor de los clubes. Ultra Naciente, con su cúpula de militares pro fascistas en la dirección, aunque se hagan llamar apolíticos, sienten un odio absurdo al
Tenerife y todo lo que les rodea y se acercan sin pudor a las aficiones más radicalmente
nazis de los equipos españoles, como la del Atlético Madrid, Murcia o
Valladolid. Sin embargo, el club los tiene mimados y en una cúpula que no se merecen, eso es lo triste. El Frente
Blanquiazul lo conozco menos, al ser de la otra isla. Del Frente se puede decir incluso que tiene buenas iniciativas, como las
Jornadas contra el Racismo y la Xenofobia que organizarán en la isla vecina dentro de poco y que este humilde escritor está más en consonancia con lo que propugnan sus ideales. Sin embargo, el
insularismo es el mismo, el odio es tan grande y el fomento del odio absurdo entre islas, hace que los ideales que defienden, los prostituyan muchas veces en pro del ya nombrado
insularismo extremo.
De todas formas no debemos ser cortos de miras. La rivalidad entre las dos islas más grandes de nuestro País, es algo promocionado, alentado y tutelado por el
colonialismo español, de ayer, hoy y si lo dejamos, siempre. Se crea así, que mientras nosotros nos peleamos entre nosotros, nos olvidamos de luchar contra el enemigo real, el
colonialismo español, europeo y occidental, si me apuran. Y una de las cuchillas de esta gran espada que está dañando a Canarias, es la rivalidad futbolística, pero hay otras, como los políticos vendidos y
lameculistas con el
colonialismo que tenemos en Canarias, la prensa de allí y de aquí, los carnavales, etc. Ya decía el otro día el arqueólogo José
Farrujia, que el
insularismo había estancado la arqueología canaria, y es que este mal nos está haciendo mucho daño y esperemos que de una vez por todas este pueblo despierte y luche contra el enemigo real y deje de inventarse enemigos dentro de sí mismo.
Habría que debatir también dentro de este
insularismo absurdo y reaccionario, lo que es la consideración de pertenencia que tiene cada uno. Canarias es un todo, es una cultura común, tradiciones comunes, cercanía entre diferentes isleños, aunque como es obvio por la
insularidad, con especificaciones en cada una de las islas. Pues se ha puesto de moda
ultimamente reclamar la pertenencia a una isla solamente. "Yo me siento
canarión" o "Yo me siento palmero", son frases que podemos escuchar por ahí. La
canariedad es un todo, pero algunos utilizan las diferenciaciones o los equipos de fútbol o lo que sea para sentirse sólo pertenecientes a una isla. Otra lacra a superar.
En definitiva, yo tengo un sueño, sueño con el día en que los aficionados del
Tenerife vengan a Gran Canaria y nos vayamos con ellos el día antes de asadero a los Llanos de la Pez, sueño con un
derby sin altercados físicos, sólo cánticos de cada una de las aficiones y deportividad pura y dura, sueño con una Canarias unida en todos los ámbitos, que la hará
invencible, sueño con la retirada de estos políticos de mierda y con una prensa
pancanarista, y bueno, a quien le voy a engañar, ya que estamos soñando, sueño con una Canarias Libre, Socialista y Unida, pero como vemos, para que se cumplan todos estos sueños, falta mucho.
Interesante artículo sobre pleito insular de Domingo Urbín, que recomiendo:
¿Doble autonomía o Independencia?